EL PANTEON III, PARIS playerbcn1









Emprende un viaje a Roma para iniciarse en el arte de la arquitectura. Siete años después regresa a su país natal y se instala en Lyon. Allí ingresa en la Academia, donde celebra varias charlas y conferencias que le convierten en un teórico de reconocido prestigio. Sus estudios en este tiempo muestran un enorme interés por las soluciones góticas. Para esta localidad edificó el Hôtel Dieu o la Loge du Change, además de otras construcciones como teatros y palacios. En 1749 acompañó al marqués de Vanières, hermano de Madame Pompadour. Allí profundizó en el estudio de las edificaciones antiguas, causándole gran impresión los templos dóricos de Pesto. En 1755 se traslada a París, donde es elegido como Contrôler des Bâtiments du Roi y máximo responsable de las obras del Louvre. Otro de sus encargos más importantes fue la iglesia de Sainte-Geneviève, que tras la revolución se consagraría como Panteón de Hombres Ilustres. En esta obra adopta soluciones que recuerdan a las empleadas por C. Wren en la catedral de San Pablo de Londres, sin olvidar los recursos inspirados en el dórico de Pesto. Sin embargo, este tipo de recursos fueron criticados por teóricos como Quatremère de Quincy, que introdujo algunos cambios.


El Panteón antes del Panteón: la iglesia de Santa Genoveva (1744-1790)
El primero abarca de 1744 a 1790. En 1744, Luis XV (1710-1774) cae enfermo y promete, en caso de cura, levantar una iglesia en honor a Santa Genoveva, patrona y protectora de París. Una vez curado, el rey mantiene su promesa y confía la construcción del edificio al arquitecto Jacques-Germain Soufflot (1713-1780). Los trabajos comienzan en 1764 y terminan en 1790. Soufflot no tiene el honor de culminar su obra, ya que fallece diez años antes. Su alumno Jean-Baptiste Rondelet (1743-1829) es quien toma el relevo. Cuando estalla la Revolución Francesa en 1789, la iglesia está casi terminada, pero aún no ha sido consagrada por la Iglesia Católica y por tanto no puede servir de lugar de culto.
Esta situación permite a los revolucionarios tomar el edificio en 1791 y convertirlo en un lugar de homenaje para sus héroes. Es el inicio de la segunda etapa de la historia del monumento, que va de 1791 a 1885. La antigua iglesia de Santa Genoveva pasa entonces a llamarse Panteón y es transformada para acoger los restos de Mirabeau (1749-1791), uno de los grandes oradores de la Revolución. El monumento se vuelve laico y honra a los "grandes Hombres de la patria". Pera pronto esta situación cambia con las fluctuaciones de régimen político, tan frecuentes en el siglo XIX. En 1806, Napoleón I (1769-1821) dedica la nave del Panteón al culto religioso, pero la cripta se utiliza para honrar a los personajes ilustres. Con la Restauración (1815-1830), el monumento se convierte completamente en iglesia hasta la llegada del rey Luis Felipe I al poder, de 1830 a 1848, que devuelve al Panteón su estado laico. Por último, en 1851, Napoleón III (1808-1873) lo vuelve a transformar en iglesia por última vez en su historia.
El Panteón definitivamente republicano y laico (1885-1964)
En 1885 muere el escritor Victor Hugo (1802-1885) y un inmenso cortejo fúnebre lleva sus restos hasta el Panteón. El monumento vuelve entonces a ser laico. Se trata de la tercera gran fase de su historia, que se extiende a lo largo de la III República (1870-1940) y de la IV República (1947-1958). Durante este periodo, los republicanos honran en el Panteón a múltiples personalidades para transmitir sus valores. La entrada en el Panteón se decide en el Parlamento, si bien los diputados conservadores no reconocen este monumento.

El Panteón en la V República (desde 1958)
La situación cambia durante la última fase de la historia del monumento, con el traslado de las cenizas de Jean Moulin (1899-1943) en 1964. Tras una ceremonia marcada por el elogio fúnebre del ministro de Cultura André Malraux (1901-1976), el Panteón aúna poco a poco el consenso entre todos los grupos políticos. A esto se suma una transformación clave en la modalidad de decisión de acceso al Panteón, que a partir de ahora competirá exclusivamente al presidente de la República.

Desde 1964, se han celebrado múltiples conmemoraciones. Los poderes públicos también han querido recientemente volver a situar al Panteón como referente de los valores republicanos. François Hollande, actual presidente de la República, solicitó así en 2013 un informe a Philippe Bélaval, presidente del Centro de monumentos nacionales − establecimiento que gestiona el Panteón por cuenta del Estado −. El informe, Pour faire entrer le peuple au Panthéon (con el fin de acercar el monumento a los ciudadanos), preconiza favorecer una mejor representación de la sociedad francesa mediante honores que se concederán a partir de ahora.

El Panteón en la V República (desde 1958)
La situación cambia durante la última fase de la historia del monumento, con el traslado de las cenizas de Jean Moulin (1899-1943) en 1964. Tras una ceremonia marcada por el elogio fúnebre del ministro de Cultura André Malraux (1901-1976), el Panteón aúna poco a poco el consenso entre todos los grupos políticos. A esto se suma una transformación clave en la modalidad de decisión de acceso al Panteón, que a partir de ahora competirá exclusivamente al presidente de la República.

Desde 1964, se han celebrado múltiples conmemoraciones. Los poderes públicos también han querido recientemente volver a situar al Panteón como referente de los valores republicanos.

 François Hollande, actual presidente de la República, solicitó así en 2013 un informe a Philippe Bélaval, presidente del Centro de monumentos nacionales − establecimiento que gestiona el Panteón por cuenta del Estado −. El informe, Pour faire entrer le peuple au Panthéon (con el fin de acercar el monumento a los ciudadanos), preconiza favorecer una mejor representación de la sociedad francesa mediante honores que se concederán a partir de ahora.


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