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PALACIO DE VERSALLES
También será Mansart el encargado de diseñar la capilla, ubicada en el ala norte, como una edificación casi independiente, organizándose a través de dos plantas en torno a un espacio central único con lo que se forman tres naves, divididas mediante arquerías que cargan sobre fuertes pilares cuadrados mientras que en el piso alto columnas corintias sostienen el dintel en el que carga la bóveda. Para que Luis XIV mantuviera sus encuentros "secretos" con Madame de Montespan se construyó en los jardines de Versalles el Grand Trianon, un edificio levantado en sólo seis meses por Mansart, con columnata abierta y largas alas de dos plantas, inspirándose en modelos italianos.
La decoración se llevó a cabo en 1678 bajo la dirección de Charles Le Brun. El conjunto -quizá el más espectacular del palacio de Versalles- es el más representativo del estilo decorativo del reinado de Luis XIV, poniendo el punto final a la evolución iniciada en Vaux-le-Vicomte.
En 1623, Luis XIII, padre de Luis XIV, mandó construir en Versalles "un lugar para la caza, un palacete de gentilhombre" de ladrillo, piedra y pizarra. El rey se sentía tan a gusto que ordenó en seguida la ampliación de éste a su "ingeniero y arquitecto" Philibert Le Roy. El primer palacio de Versalles corresponde con los edificios que rodean el Patio de Mármol. Entre 1661 y 1668 el joven Luis XIV, encargó las obras de embellecimiento del palacio a su arquitecto Louis Le Vau. Pero este "castillo de naipes", según la expresión de [Saint-Simon#PINTOR#6436], era demasiado pequeño, por lo cual la ampliación era inminente. Le Vau fue elegido de nuevo para realizar las obras. Entre 1668 y 1670 comenzó la construcción de la Envoltura; Saint-Simon criticó severamente el contraste que se establecía con el antiguo palacio: "lo hermoso y lo feo, lo vasto y lo estrecho han sido cosidos juntos". De hecho, la Envoltura de Le Vau consistía en un segundo edificio con fachadas de piedra blanca, que rodeaba el primer palacio y le servía de pantalla por el lado de los jardines. Esta construcción, cuya terraza central se inspiraba en las villas barrocas italianas, fue continuada por François d'Orbay después del fallecimiento de Le Vau en 1670. En ella se encuentran los Grands Appartements. El 6 de mayo de 1682 Versalles se convirtió en la residencia principal de la corte de Francia, en detrimento del Louvre y de Saint-Germain. Gracias a su doble vocación, residencia real y Museo de la Historia de Francia, el palacio de Versalles posee un tesoro artístico que se caracteriza por la cantidad, la calidad y la diversidad de sus obras de arte. Entre las pinturas y esculturas decorativas, la arquitectura y el arte de los jardines destacan numerosas piezas de colección. Desde las miniaturas a los monumentos, desde la Edad Media hasta el siglo XX, la sutil variedad de estilos y de técnicas, a menudo representada por obras maestras, define las colecciones del palacio, sobre todo en los campos del mobiliario francés del siglo XVIII y del arte del retrato a través de los diferentes periodos de la historia.
La no terminación de las obras del Louvre se debió a que Luis XIV decidió trasladar su residencia a Versalles. Para apoyar tal decisión se pueden señalar varias razones que estarían en la mente del monarca. En primer lugar, desearía vivir fuera de París, temeroso de la posibilidad de una multitud embravecida por los motines como la recordaba desde su infancia en los días de la Fronda; junto a ello, el palacio del Louvre era incómodo y pequeño para una corte tan numerosa como la que deseaba tener con él. Además pretendía que esa nobleza estuviera aislada del pueblo trabajador de París para no exasperarle ante la holganza y constante vida de diversión a la que el propio rey la entregaba a fin de tenerla entretenida y sometida, evitando así la posibilidad de que también ella se levantara como ocurrió durante la Fronda de los Príncipes; es lo que Mourois expresó de forma elocuente diciendo que Luis XIV cambió a la nobleza las armas por la etiqueta.Por ello Versalles se presentaba como el lugar ideal, pues, situado a 21 km al suroeste de París, quedaba lo suficientemente cerca como para hacer pensar que el rey residía en la capital y al mismo tiempo, estaba alejado ante posibles desmanes.Pero aquel palacio no tuvo su origen en la persona de Luis XIV, sino que fue su padre Luis XIII quien le había dado nacimiento al encargar a Philibert le Roy la construcción de un palacete para que le sirviera de refugio de caza en una zona cinegéticamente muy rica donde podía desarrollar ésta que era su gran afición. Pero aquel edificio en nada presagiaba lo que llegaría a ser, pues era una sencilla edificación dispuesta sobre una planta en U, con los pabellones de las esquinas resaltados, y con el lado oriental cerrado por una sencilla arquería, rodeaba el conjunto un foso y había un incipiente jardín.Esta construcción resultaba incómoda; pues la distribución interior era en enfilade, en la que se disponía una sucesión de habitaciones a lo largo de las alas, lo que propiciaba las fuertes corrientes de aire que hacía que los acompañantes del rey acudieran al lugar a regañadientes y por obligación. Sin embargo, a pesar de los inconvenientes, Luis XIV se encariñó con el lugar, decidiendo transformarlo a lo largo de tres etapas ligadas a hechos históricos y a personajes femeninos trascendentales en su vida.El primero de estos períodos se situaría entre los años 1661 y 1668 y estuvo determinado por ese encariñamiento del rey. Esta atracción estuvo relacionada por los amores con la primera amante oficial, Louise de la Vallière, con la que acudía al palacete de Versalles convertido entonces en refugio de sus amores
. Había ocurrido que Luis XIV y su cuñada Enriqueta de Inglaterra se habían sentido atraídos mutuamente; para evitar el escándalo y el problema diplomático que podía surgir con la Corona inglesa, ambos enamorados trataron de disimular, aparentando que a quien pretendía el rey era a Louise de la Vallière, dama de compañía de Enriqueta de Inglaterra. Pero lo que fue una ficción acabó convirtiéndose en realidad, y Luis XIV se enamoró de ella, sintiendo desde entonces una predilección especial por aquel lugar al que ambos se dirigían en sus paseos a caballo.Decidió, pues, convertir el palacete en un lugar de recreo para lo que encargó a [Louis Le Vau#PINTOR#2523] una serie de reformas de pequeña entidad que acondicionaran el edificio para hacerlo más cómodo. Se debía conservar toda la obra anterior, haciéndose añadidos decorativos en el patio, y solamente como obra constructiva nueva se edificaron dos alas prolongando las del patio, destinadas una a cocinas y otra a cuadras. Pero éstas se hicieron independientes de la construcción anterior, ya que quedaron separadas por el foso que no se rellenó, cerrándose el nuevo antepatio con una verja azul y dos pequeños cuerpos de guardia.Pero, al hacer este añadido, quedó un alto escalón entre el nuevo patio y el terreno situado ante él. La solución para el acceso al palacio se logró mediante una plataforma circular e inclinada en la que se dispusieron tres caminos de entrada, uno directamente por el diámetro, para coches y peatones, y otros dos bordeando el círculo, exclusivamente para peatones. A los lados de esta plataforma se levantaron seis pequeños pabellones de planta cuadrada construidos con piedra y ladrillo destinados a servir de alojamiento a invitados y artistas.Tras esta etapa, Luis Xs.IV decidió convertir el palacio en residencia de la Corte, con lo que se entra en la segunda etapa de la construcción de Versalles que se extiende entre los años 1668 y 1678. La ocasión para tal determinación se le presentó con la celebración de las fiestas por la firma del Tratado de Aquisgrán (1668) que sellaba la paz tras la Guerra de la Devolución (1667-1668), y por el que Francia se anexionaba importantes plazas del Flandes español.Fue también durante el transcurso de estas fiestas el momento en que se hizo oficial el cambio de favorita por parte de Luis XIV. Louise de la Vallière, ya no entretenía al rey, y para intentarlo nuevamente recurrió a una amiga, Françoise Athénais Rochechouart, esposa del marqués de Montespán, mujer prepotente, sumamente ambiciosa y que, aprovechando la ocasión, pasó al primer plano en los favores del rey a quien dominó durante los años de este segundo período, haciéndose por otra parte odiosa a los ojos de toda la Corte, debido a su carácter.Consciente el rey, especialmente a causa de la fiesta, de la incapacidad del palacio para alojar a los miembros de la Corte y de servir de residencia permanente para su persona, tomó la determinación de ampliarlo pese a la oposición de Colbert, que opinaba que el rey debía vivir en la capital del reino. Se optó entonces entre dos soluciones; por un lado, estaba la que pretendía Colbert, tendente a conservar lo existente y envolver estas partes con la obra nueva, lo que sería menos costoso y tal vez menos bello, por lo que el rey podría revocar su decisión de vivir en Versalles; por otro lado, Luis XIV era partidario de derribar lo antiguo y hacer un nuevo palacio, aunque su opinión fue cambiante. Finalmente, se escogió la solución de la envoltura encomendándose los trabajos a Louis Le Vau.Pero cuando ya se llevaba hecha parte de la obra, Luis XIV cambia de idea y estima que se ha de hacer una nueva construcción; se da paso a ésta y de nuevo vuelve a detenerse porque el rey decide ahora volver a la envoltura. Reanudada entonces la envoltura, se llevaron los trabajos tan rápidamente que se finalizaron en seis meses, lo que tal vez evitó un nuevo cambio de opinión. Así, el antiguo palacio quedó como núcleo del nuevo edificio, conservándose casi como una reliquia. Por otra parte, aunque no llegaran a realizarse, hoy día resultan muy interesantes las soluciones que a las distintas intenciones proponía Le Vau y que estaban en la línea de sus actuaciones en otros palacios.Pero, en 1670, al poco de comenzada la obra definitiva, falleció Le Vau, por lo que se hizo cargo de los trabajos su primer ayudante François d'Orbay, quien, como ha estudiado Albert Laprade, aunque siguió los planos de su predecesor, introdujo novedades, especialmente en la parte ornamental, que terminaron por enriquecer la obra y en definitiva dieron unidad al conjunto.La fachada al Parque quedó resuelta con una gran originalidad. Distribuida en veinticinco crujías, presentaba un aspecto italianizante que ya en el cuerpo bajo venía determinado por el empleo de sillares en almohadillado. Sumamente curioso resultó el primer piso, pues las once crujías centrales quedaron retranqueadas formando una terraza destinada a contemplar los jardines y observar las puestas de sol, aunque en realidad era el sustituto de los salones ovalados de los anteriores palacios de Le Vau con lo cual se daba un paso trascendental en la evolución de la fusión del edificio en los jardines, pues aquí el salón se ha disuelto en la naturaleza quedando al aire libre. Por encima, y conservando el retranqueo de la terraza, se dispuso un ático con balaustrada rematada con trofeos y jarrones que ocultaban unos tejados bajos, lo que acrecentaba la semejanza con modelos italianos.En aquel Versalles se celebró en 1679 la firma de otra paz, la de Nimega, que ponía fin a la Guerra de Holanda (1678-1679), con la que Francia obtenía el Franco Condado y algunas plazas en los Países Bajo
Y nuevamente es la celebración de un tratado de paz el que señala un cambio para el palacio de Versalles, pues es en este momento cuando Luis XIV decide que pase a ser la sede del Gobierno, con lo que allí se concentraría toda la vida política y representativa de la nación, firmándose finalmente el decreto del traslado de la Corte y el Gobierno el día 6 de mayo de 1682.Además, por estas fechas se producía un nuevo cambio en la vida sentimental del rey, pues la marquesa de Montespán fue cayendo paulatinamente en desgracia, ya que, a la par que se apagaron sus encantos físicos, arreciaron las amonestaciones de Bossuet al rey por su vida licenciosa. Pero la caída terminó por consolidarse cuando, para evitar lo que ya parecía irremediable, la Montespán entró en contacto con cierta mujer llamada Voisin que le proporcionó filtros amorosos para administrar al rey y volverlo favorable; sin embargo, al poco, ésta fue acusada de envenenadora y la marquesa se vio salpicada por el asunto, con lo que definitivamente se apagó su estrella después de haber dominado la voluntad de toda Francia y de haber dado ocho hijos al rey.
En las últimas décadas del siglo XVII se hicieron importantes obras que completaron el palacio de Versalles, mereciendo entre ellas una especial mención la Capilla. Anteriormente hubo varias capillas, todas ellas con un carácter más o menos provisional, hasta que en 1689 Jules-Hardouin Mansart recibió el encargo de construir una que había de ser la definitiva. Emprendidas las obras, sufrieron varios parones a consecuencia de las guerras, hasta que se concluyeron en 1703, finalizando la labor decorativa en 1710. Su ubicación fue en la nueva ala norte como una edificación hasta cierto punto independiente. Exteriormente, presenta un esquema diferente al del resto del palacio, acercándose en buena medida a la estética gótica, lo cual está en relación con su condición de capilla palatina que la aferraba a la tradición; anteriormente ya había ocurrido lo mismo en palacios como los de Chenonceau o Saint-Germain-en-Laye. Al contrario, en el interior la decoración se acerca al gusto versallesco, pero la estructura está ligada también a la condición de etiqueta de la Corte, de forma que se compone de dos plantas en torno a un espacio central único con lo que se forman tres naves, quedando dispuesto el trono real a los pies del piso alto y directamente frente al altar, correspondiendo la ubicación de los distintos miembros de la Corte de acuerdo a un estricto protocolo. En el aspecto de los elementos estructurales, la planta baja se divide en naves mediante arquerías que cargan sobre fuertes pilares cuadrados, y el piso alto asoma al espacio central con columnas corintias que sostienen un dintel en el que carga la bóveda de lunetos que cierra la capilla.
EL PEQUEÑO TRIANÓN, UN REFUGIO PARA MARÍA ANTONIETA
El palacio del Pequeño Trianón se erigió por orden de Madame de Pompadour, la favorita del rey Luis XIV, que quería disponer de un marco encantador en el que «entretener al rey». Fue inaugurado en 1769. Este edificio alcanzó su máximo auge durante la segunda parte del siglo XVIII, cuando Luis XVI se lo regaló a su esposa María Antonieta.
La joven reina acondicionó el lugar y ordenó crear un jardín de estilo inglés para sustituir los antiguos invernaderos. Solía refugiarse en el Pequeño Trianón para escapar de los fastos y la etiqueta, en ocasiones molestos, de la corte de Versalles. Allí se rodea de su círculo más cercano y organiza veladas íntimas, sin tener siempre en cuenta las prerrogativas de su tiempo y su clase.
Con la visita del Pequeño Trianón, se sumergirá en el día a día de María Antonieta, una reina profundamente humana. Tachada a menudo de frívola, conocerá un destino trágico durante la Revolución francesa.
Durante la visita de Versalles, podrá admirar el estilo elegante, refinado y ecléctico del Pequeño Trianón. Restaurado por completo en 2008, la finca se ha reconciliado totalmente con la historia de la época de María Antonieta.
La joven reina acondicionó el lugar y ordenó crear un jardín de estilo inglés para sustituir los antiguos invernaderos. Solía refugiarse en el Pequeño Trianón para escapar de los fastos y la etiqueta, en ocasiones molestos, de la corte de Versalles. Allí se rodea de su círculo más cercano y organiza veladas íntimas, sin tener siempre en cuenta las prerrogativas de su tiempo y su clase.
Con la visita del Pequeño Trianón, se sumergirá en el día a día de María Antonieta, una reina profundamente humana. Tachada a menudo de frívola, conocerá un destino trágico durante la Revolución francesa.
Durante la visita de Versalles, podrá admirar el estilo elegante, refinado y ecléctico del Pequeño Trianón. Restaurado por completo en 2008, la finca se ha reconciliado totalmente con la historia de la época de María Antonieta.
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